La jermu de mi vecino turco terminó siendo una flor de puta que se deja garchar por cualquiera en ausencia de su marido.

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Descripción

Esta atorranta hace poco que se mudó al barrio y desde el primer momento en que lo hizo no pasó desapercibida. Con eso de andar tapada de pies a cabeza, la verdad es que esta mina me tiene la pija bastante caliente. Por fin con mi hermano aprovechamos que el marido se había ido a laburar para tocarle el timbre de la casa de la turca. Al toque la flaca nos hizo pasar y eso nos habilitó para sacarnos las ganas que tanto le teníamos a la atorranta. Mi hermano la puso en cuatro sobre una silla del jardín de invierno, y ahí nomás le empezó a dar matraca por la argolla. La turca empezó a gritar pero nosotros no le entendíamos una chota así que seguimos en la nuestra y nos aseguramos de dejarla bien llena de leche 100\% argentina.