Rompiéndole el orto a la hija del vecino, desde maipú

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Descripción

La putita con la que salgo desde hace un tiempo tiene un culito que me vuelve loco de lo bueno que está. La pendeja trola me calienta como pocas cosas en la vida así que cada vez que los viejos de ella no están en la casa, de una me mando para allá para hacer la cochinada aprovechando que está solita y puedo hacerle de todo en ese rato. Esta vez le di tantos pijazos a la guacha que en un momento dado empezó a chillar como una cerdita en celo cuando me la estaba montando. Empezó a pedirme que la soltara porque no daba más pero eso a mí me hizo calentar todavía más y no me pude aguantar las gansas de romperle la argollita.