Si la putita de mi empleada doméstica no quiere terminar de patitas en la calle, la muy zorra sabe bien que tiene que entregarme ese orto siempre.

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Descripción

La minita que limpia en casa es una jujeña zarpada en culona a la que me encanta empomarme cada vez que puedo. La flaca sabe que si quiere conservar el laburo que tiene en mi casa tiene que portarse bien con su patrón así que la perrita en celo me entrega el culo cada vez que se lo pido. Sin chistar, la turra se acomoda sobre la banqueta que tengo en la cocina, cosa de que ese rosquete quede a la altura perfecta para que mi poronga lo atraviese con todo. Tanto me gusta hacerle anales a esta atorranta que el día que se vaya de mi casa voy a tener que ofrecerle el doble de sueldo para que vuelva así me la sigo cogiendo como hoy.